Taller de Alimentación Saludable

Cómo alimentar el cerebro para potenciar sus habilidades

En un mundo actual donde nos encontramos con una doble carga de malnutrición, tanto por déficit (desnutrición, déficits vitamínicos) como por exceso (sobrepeso y obesidad), la alimentación es clave como un factor modificable para mejorar el estado de salud de la población. A su vez, la expectativa de vida es cada vez más alta, gracias a los avances en la medicina. Sin embargo, con ella devienen enfermedades que acompañan estos estadíos más avanzados de la vida, donde uno de los blancos más afectados es el cerebro.
En este contexto, se ha estudiado el rol de la alimentación como protector o enemigo de nuestro sistema nervioso. De allí que aparezca el concepto de “Neuroalimentación”, que busca hacer eficiente y consciente nuestra alimentación con nuestro cerebro, y la unidad indivisible: unidad cuerpo cerebro mente –medio ambiente (UCCMMA). Si bien sigue siendo un campo sumamente joven con mucho camino por recorrer, se sabe el rol fundamental que juegan los alimentos que ingerimos para un desarrollo sano, evitando la activación de la información genética dañina que podamos traer.
Como seres holísticos e integrales que somos, llevar una alimentación saludable y un estilo de vida saludable, no sólo repercutirá en un cerebro con mayor plasticidad y neurogénesis, sino que beneficiará a cada una de las células que constituye nuestro organismo. Nuestro motor diario está dado por cada uno de los nutrientes que consumimos, y de ellos dependerá nuestro rendimiento diario en cada una de las tareas que realicemos.
Además, la alimentación no es un hecho aislado ni una simple forma de cubrir una necesidad básica. Es una actividad social cargada por nuestro bagaje y cultura en donde estamos inmersos. Adquirimos hábitos que una vez asentados son difíciles – pero nunca imposibles – de modificar. En todo este escenario, los alimentos a veces son tomados como recompensas o gratificaciones, o por lo menos así lo entiende nuestro cerebro. Entender y conocer nuestra biología nos puede ayudar a elegir mejor nuestros alimentos, o al menos saber a lo que nos enfrentamos.
Por su parte, los entornos educativos son un lugar propicio1 y clave donde desarrollar la Educación en Nutrición, ya que es el lugar donde los niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo en esas etapas. Es indiscutible que el comportamiento alimentario representa un rol fundamental en el estado de salud, en cuanto constituye un factor determinante de la misma, dentro de lo que se conoce como estilo de vida (Lalonde, 1974). En este punto, entra como actor principal la Educación Alimentaria y Nutricional, cuyo objetivo principal se centra en la mejora a largo plazo de alimentación de la población, por las herramientas que brinda, y por ende, su calidad de vida.
Es la rama de la ciencia nutricional que destina sus esfuerzos hacia la enseñanza, aprendizaje y adopción de hábitos alimentarios saludables. Según FAO, los objetivos de la Educación Nutricional son lograr una alimentación saludable y la alfabetización nutricional. El primer concepto se refiere al comportamiento y tiene en cuenta el aspecto físico, es decir, comida saludable, higiene, agua segura; el aspecto psicológico, apreciando y disfrutando todo lo que concierne a la alimentación; y el aspecto social, en relación al compartir con otros la comensalidad y reconocer sus necesidades.
El segundo punto va más allá de las actitudes, pretende que el individuo tenga la capacidad cognitiva de aplicar los principios nutricionales aprendidos a situaciones de la vida cotidiana, influyendo, a su vez, en las decisiones de los que lo rodean. La elección del Ámbito escolar para realizar la EAN corresponde a varios puntos clave. Es el lugar donde más pasan el tiempo los niños y adolescentes. Además, con el creciente aumento de la asistencia escolar, logra alcanzar a un mayor número de individuos. Asimismo, dentro de las fuentes por las que se aprende sobre la nutrición, se encuentra el currículo escolar (con sus temas tratados y proyectos) y el ambiente escolar (servicios escolares, la comida de su buffet).

Que los docentes logren:

  • Incorporar conocimientos sobre una alimentación saludable y amigable con el cerebro.
  • Entender por qué elegimos determinados alimentos.
  • Reconocer hábitos alimentarios saludables.
  • Desarrollar criterios de una alimentación saludable a través de las herramientas brindadas.
  • Aprender sobre la importancia de la alimentación en las etapas más críticas para nuestro cerebro.
  • Contar con herramientas para que el docente se convierta en multiplicador de saberes en materia de nutrición.

Docentes y estudiantes de carreras docentes de nivel inicial, primario y secundario.

  • El curso tiene carácter online, de manera que pueda adaptarse a las necesidades de tiempo y espacio del alumno.
  • El alumno podrá realizar cualquier consulta a los profesores de cada tema, vía email, en cualquier momento del curso.
  • Temario a disposición del alumno a través de la plataforma web de CEM English. Contenidos en PDF para descargar.
  • Se realizará una evaluación al final del curso, que consistirá en un examen tipo test. Será online y deberá superarse para la consecución del título acreditativo

100% a distancia sin horarios fijos, en el entorno del campus virtual de CEM English.

8 clases (2 meses). 1 entrega semanal.

Argentina: 2 cuotas de $1.500 o un solo pago de $2.500.

Otros países: 2 cuotas de US$55 o un solo pago de US$100.

  • Bases de neurociencias en educación y alimentación.
  • Qué energía utiliza el cerebro.
  • Alimentación en las distintas etapas escolares.
  • Promoción y prevención de la salud. Guías alimentarias para la Población Argentina.
  • Nutrición y rendimiento escolar.
  • Entornos saludables. Experiencias exitosas.
  • Desde dónde abordar la nutrición en el aula.
  • Trabajos prácticos.

Precio del Curso

  • Matrícula: $350
$ 2.500
(hasta 3 cuotas sin interés)
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